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Entendiendo los usos de “que” y “de que” en el habla cotidiana

Entendiendo los usos de “que” y “de que” en el habla cotidiana

¿Hablar bien el castellano? Para algunos hablantes de hoy, pregunta trivial.

Qué normal nos resulta escuchar: “Tiene la esperanza que regrese, o “Estaba seguro que llegaría a las nueve” o, expresiones como “Te aseguro de que no ha mentido”. Pero, no logramos darnos cuenta, en nuestro uso cotidiano de la lengua, de errores llamados queísmo y dequeísmo.

El queísmo es la supresión de la preposición “de”, necesaria porque precede a “que” en oraciones subordinadas. Generalmente se produce al intentar evitar el dequeísmo. Así tenemos, “Estoy  seguro que ayer arreglé  la puerta” en lugar de “Estoy seguro de que ayer arreglé la puerta”, o “Necesito convencerte que no llegaré tarde” en lugar de “Necesito convencerte de que no llegaré tarde”. Y el dequeísmo, por el contrario, es el uso indebido de la preposición “de delante de la conjunción “que” cuando la preposición no viene exigida por ninguna palabra del enunciado. Por ejemplo “Afirmaba de que los negocios iban mal”; “Dijo de que traía el maletín”. Pero veamos por qué hay incorrección.

La partícula “que”, cumple distintas funciones en el castellano: puede encontrarse como pronombre en oraciones interrogativas, exclamativas o relativas, (“¿Qué estás haciendo?”, “¡Qué vestido tan elegante!”), como conjunción coordinante (“Mira que mira”) o subordinante sustantiva (“Me molestó que me lo ocultaras”, “Te dije que vinieras“). Y es en esta última función donde, mayormente, surge la confusión. La oración subordinada depende de la oración principal y puede funcionar como objeto directo, sujeto, adjetivo o complemento.

A la oración subordinada (con función de objeto directo) no debe anteponerse la preposición “de”. Por ejemplo Pidió “que lleves el paquete temprano”. Para comprobar la corrección, es preciso la sustitución por un pronombre neutro indefinido (algo) o demostrativo (esto o eso): Pidió “esto” (y no Pidió “de esto”). O por el pronombre personal “lo”:  “Lo pidió”.

Las oraciones subordinadas sustantivas (con función de sujeto de la oración principal), tampoco necesitan estar encabezadas por una preposición. Por ejemplo en “Es importante que estés presente en la junta”, “que estés presente en la junta” es un sujeto formado por una subordinada sustantiva y es incorrecto decir “Es importante de que estés presente en la junta”. Lo mismo sucede en “Te gusta que te abracen”. Si queremos usar la sustitución diríamos Te gusta “esto” (“esto” = sujeto), por lo tanto sería incorrecto decir “Te gusta de que te abracen”.

De igual modo, es innecesaria la preposición “de” en oraciones subordinadas adjetivas, que modifican al sustantivo. En “La planta que regaste está hermosa”; “que regaste” es una subordinada adjetiva y la reconocemos porque puede ser sustituida por un adjetivo: “regada”.

En las oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como: complemento de un sustantivo (“Tiene la esperanza de que regrese”, “No tengas miedo de que te inviten”), complemento de un adjetivo (“Estaba seguro de que llegaría a las nueve”, “Ya estamos cansados de que nos repitas lo mismo”) o complemento de un verbo (“Te aseguro que no ha mentido”, “Todavía no me he convencido de que sea mentira”), lo más seguro para evitar queísmo o dequeísmo es hacer la sustitución por el pronombre “eso” utilizando el sentido común. Por ejemplo Tiene la esperanza “de eso” o, Estaba seguro “de eso” o, Te aseguro “eso”.

Fabiola Bereche

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Comments ( 2 )

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  1. María Elena 14 febrero, 2012 Reply

    Esto corresponde a la “norma”. Te recomiendo revisar literatura sobre los valores pragmático-semánticos que parecen asociarse con la oposición “que”-”de que” que empieza a surgir en el sistema de la lengua española, por lo menos, en las subordinadas sustantivas objetivas. Hay un trabajo mío en El Mercurio Peruano, creo que del 2000, y de ahí, puedes rastrear más bibliografía. Este tema es superinteresante analizado con un enfoque de sintaxis histórica del español.

    • Castellano Actual 14 febrero, 2012 Reply

      Estimada María Elena, muchas gracias por tu comentario. Efectivamente, el enfoque que se le ha dado al dequeísmo en este artículo es desde la norma. Coincidimos contigo cuando señalas en tu artículo “Gramaticalización y dequeísmo en el español de Lima”, Mercurio Peruano, núm. 514, año 2001 (pp. 44-56) que lo que motiva el dequeísmo es la “actitud del hablante y no la naturaleza semántica del verbo” (p. 54). Como lo precisas, se tiende al dequeísmo cuando se está ante “un evento no experimentado, inseguridad, voluntad de no compromiso o no involucramiento, valoración negativa del evento, contrariedad u oposición a las expectativas y desacuerdo” (p. 55). Sí, al parecer, estamos ante un caso de gramaticalización.
      Gracias,
      Castellano Actual

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